Pinceladas que nos da la vida

Pinceladas que nos da la vida

Las fiestas realizadas en Trinidad, lindo barrio de Medellín, por cualquier acontecimiento eran muy frecuentes en los años 60’s. Había que lucir a la moda, se tenía presente el brillo del calzado, la camisa almidonada; saco, pantalón y vestidos bien planchados; completaban su elegante vestuario con abrigos, sombrero de copa y talladas sombrillas.

Marlon de Jesús Mejía Chavarriaga

Una pareja especial de enamorados, distinta a tantas que desfilaron por la “Pasarella” de la calle 25; vivían allí. Siempre sonrientes y saludables se les veía, causaban admiración, jamás pasaron desapercibidos, fueron felices sus amores hasta la partida trágica del esposo. La tristeza embargó a la viuda quien busco consuelo en sus dos retoños, Marlon y Paola. Los antes novios y luego esposos, no volverán a versen tomados de la mano, el destino rompe con aquel otrora feliz paisaje. Pasan los años trayendo nuevas dinámicas al territorio. Los sueños americanos aumentan, como también la población y otras costumbres. El romanticismo entra en decadencia causando felicidades más fugaces.

Nace el artista

Transportémonos al pasado. La Academia de Artes recibe entre varios chicos a Marlon de Jesús, un tímido muchacho que a través del dibujo y la pintura, quiere sentirse libre y mantener siempre el recuerdo del amor de su padre que se cortó sin previo aviso. La carencia de espacios físicos para el desarrollo cultural en la Comuna 15 Guayabal, obligan a buscar en los lugares vecinos, la manera de plasmar su sentir artístico. El Parque Biblioteca Belén, le brinda la oportunidad sirviendo como taller de trabajo para la inspiración del protagonista que, pone en cada una de sus obras toda la creatividad. Hoy se dedica a enseñar a niños lo difícilmente aprendido…Oleo y Acuarela.

Adquirió la destreza de crear en instantes retratos o paisajes, jugando con variados colores, lo que permite que, sus obras logren mayor atracción. “El arte es una expresión que, nos dignifica, da satisfacciones, es una manera de hacerle bien a todos. Se debe procurar madurar la técnica; el amor al arte nos da vida”, cuenta el artista Mejía, con su pausado hablar y su rápido pensamiento. La Comuna 15 cuenta con otra expresión cultural más y un docente activo, en las manos y el conocimiento del hijo de doña Marieta y don Salomón.

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