Dos personajes y un patrimonio, el Tango

Dos personajes y un patrimonio, el Tango

La música del Rio del Rio de la Plata se ha convertido en la flor más perfumada de la cultura de Argentina.

La ciudad de Medellín se fue formando culturalmente con este sentimiento que se canta y baila. La radio y el cine fueron grandes herramientas para difundir la música que se generaba nacional e internacionalmente. La década de los 40 en Argentina se convierte en la mejor época artística de la ciudad de Buenos Aires, aparecen grandes letristas, buenos músicos y excelentes cantores. Carlos Gardel había trazado la ruta a seguir, el camino estaba despejado, el legado listo a disfrutar. La producción de cine también logró posicionarse, convirtiéndose toda esta propuesta, en una empresa rentable que también fortaleció las casas disqueras.La Plaza Cisneros, centro de abastos de la capital antioqueña, recibía toda la cosecha agrícola de los municipios llamados también pueblos. Los comerciantes de negocios como tiendas y legumbrerías  de barrio se surtían en este mismo sitio que, estaba ubicado a dos cuadras dela Estación del Ferrocarril; almacenes de ropa, y cacharrerías, se sumaban al paisaje económico.

Árabe, Santa Cruz, Córdoba, Dandy, y Perro Negro, cafés ubicados en los edificios gemelos, Vásquez y Carret, eranatendidos por bellas “Saloneras” conocidas más por sus apodos, tales como: “La Gitana” “La Manchada” “La Pecosa” “La Gueso” “La Larga” “La Eléctrica” y tantas otras que el olvido impide mencionar; bares que fueron puntos de encuentro de parroquianos para la ingesta de cerveza, ron, whisky o aguardiente. La música tanguera salida de los pianos o traganíqueles de marca Seeburg, inspiraban al canto al escuchar a Oscar Larroca o Armando Moreno, y al baile del “Cachafaz”. Don Julio, Ramón, Gerardo, Humberto y “El Pecoso” veían aumentar sus ventas los fines de semana.

El Parque Bolívar era el referente turístico  del sector, con sus casas de toque colonial, comercio de panaderías y finos restaurantes, permitía a propios y extraños disfrutar de una distinta y refinada oferta gastronómica. Los teatros de cine y espectáculos vendían todos sus boletos con las películas de estreno. 25 años más tarde de la trágica partida del “Morocho del Abasto” apodo más que le sumaron a Gardel, llegaba otro argentino acompañado de su esposa, Leonardo Nieto, dispuesto a emprender empresa en Medellín, la misma ciudad donde su paisano, el rey del tango, sin pensarlo perdió la vida.

Empezaba la década de los 60 y “DON LEO”, como cariñosamente lo apodan después, se ubica comercialmente sobre la carrera Junín, comprando el “Salón Versalles” en 1961, restaurante y panadería poco frecuentado al  que logra transformar con su buena y esmerada atención. “Yo talves si me hubiera venido solo no hubiera hecho lo que hice. Sin darse cuenta la misma gente me lo decía, ellos me advertían que era lo que debía hacer, fue muy importante esa parte”, respuesta que daba a una periodista de Telemedellín. Cabe señalar que fue un gestor cultural muy importante, fundó la Casa Gardeliana en el barrio Manrique, hoy convertida en museo, además tuvo una importante carrera como empresario de los primeros Festivales del Tango, siendo el de 1968 el más destacado; Aníbal Troilo, Edmundo Rivero y Tito Lusiardo, bailarín y actor de cine, fueron las principales estrellas de esa constelación.

Coincidencia o Destino? El primero, Gardel, fallece el mes de Junio hace 85 años, Leonardo Nieto “DON LEO”, también se despide el mismo mes. El segundo nace en Junín, provincia de Argentina y funda su empresa en la carrera Junín de Medellín, ciudad que conoció la calidad de los dos emprendedores y queridos hermanos.

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